16 años de Cumbres Iberoamericanas:
un camino hacia el diálogo social

Las Cumbres Iberoamericanas han sido un espacio para el intercambio de experiencias y la articulación de propuestas de políticas públicas en la perspectiva de profundización de la democracia, y su conjugación con el desarrollo económico y social. La primera versión se realizó en 1991 en Guadalajara México, en un momento en que España y Portugal ya habían consolidado sus procesos de transición, mientras en América Latina recién comenzaban.

Chile fue anfitrión en 1996 de la Cumbre sobre "La Gobernabilidad en Democracia". En ese entonces, la organización contempló espacios para el diálogo con los sectores empresariales, sin embargo, la sociedad civil todavía no poseía un canal propio e institucional para poder expresar sus voces.

Desde finales de los años noventa, en los países iberoamericanos comienza un proceso de reconocimiento sobre la participación de la sociedad civil, entendiendo que "lo público" no es únicamente el Estado sino también la ciudadanía organizada.

La emergencia de movimientos sociales, su capacidad para detectar las falencias de las políticas públicas, y la posibilidad de articular propuestas "desde abajo", fueron configurando una nueva relación con el Estado, basada en la colaboración, la autonomía, la deliberación y la participación. Todo esto fue -poco a poco- ampliando la concepción tradicional de diálogo social basada en sus componentes tripartitas (Estado, empresa y trabajadores) para ampliarlo en un sentido social más inclusivo que de cuenta de las nuevas dinámicas de sociedades cada vez más complejas en lo cultural y social.

Además del contrato social en que se funda la institucionalidad democrática, emerge desde Europa la idea de "pactos sociales" y "diálogos civiles" para conseguir acuerdos amplios entre sectores sindicales y empresariales que descompriman las tensiones que se plantean entre el crecimiento económico y el goce de los derechos sociales.

En 2005 liderando este proceso, España introduce en la Cumbre de Salamanca los "Encuentros Cívicos", en los que -por primera vez- se invita a participar formalmente a las organizaciones ciudadanas de la región iberoamericana. Previamente fue creada la Secretaría General Iberoamericana, presidida por el uruguayo Enrique Iglesias, con el fin de coordinar la preparación de las cumbres, el intercambio con las organizaciones, e instaurar un canal permanente para el diálogo social.

Estas nuevas instancias de participación, se proyectan como una tendencia que se empezó a consolidar en el encuentro de Piriápolis, durante la cumbre realizada en Uruguay en 2006. Y que se repetirá en pocas semanas más en Santiago de Chile con el lema "Participación, igualdad y cohesión social". Además de su exportación a otras citas más allá de la plataforma iberoamericana.

La persistencia de la pobreza, la desigualdad, y la exclusión en América Latina, vienen planteando la necesidad de una revisión de las políticas sociales tras varias crisis. Los "Encuentros Cívicos" ofrecen la posibilidad de un diálogo donde intercambiar, escuchar y confrontar visiones con los gobiernos y empresarios y -al mismo tiempo- establecer propuestas concretas y alianzas entre organizaciones de la región.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la "cohesión social" es el "pegamento" que debe generar inclusión y sentido de pertenencia. Esto es la capacidad de articular las políticas públicas de los Estados en pos del desarrollo integrando tres elementos: mayor democracia, crecimiento económico y empoderamiento de la sociedad civil.

Por su parte, la Cumbre Iberoamericana está integrada por: Andorra, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.


Más información:

- Bienvenidos al III Encuentro Cívico "Participación, Igualdad y Cohesión Social"